El cruce de la Baldufa

Mientras desandábamos caminos por Ecuador, la idea de embarcarnos rumbo a tierras catalanas se hizo cada vez más presente, y lo primero que hicimos fue dar con el contacto de distintas navieras vía internet para solicitar un presupuesto. Las respuestas no se hicieron esperar, y los precios tentativos para abril de 2018, eran los siguientes:

Trayecto

Empresa

Tipo

Total

Montevideo (Uruguay) – Antwerp (Bélgica) Seabridge         Ro-Ro

€1800,00

Montevideo (Uruguay) – Barcelona (España) Wave-VS   Contenedor 20’

€2466,67

Cartagena (Colombia) – Bremerhaven (Alemania) IVSS         Ro-Ro

€1883,33

Cartagena (Colombia) – Barcelona (España) Ana/Maritrans      Ro-Ro

€1406,00

Iquique (Chile) – Santander (España) Llobet Ro-Ro

€2630,17

Iquique (Chile – Barcelona (España) Acecargo Ro-Ro

€2478,50

Fue así que barajando presupuestos y puertos, ro-ros y containers, nos llegó el contacto de Ana gracias a Marta y Marià, quienes habían cruzado su furgoneta de Colombia a Panamá vía mar. El precio sugerido por esta gestora, más un abanico de fechas convenientes para nosotros dieron lugar a la determinación: el 26 de marzo a las 7 de la mañana teníamos cita en Cartagena.

Estaba claro el puerto, la modalidad, y la fecha; seguían los trámites: necesitábamos un expediente de reexportación del vehículo otorgado por la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales, para eso fuimos a la DIAN de Cartagena que está en el Manga (un barrio bien acomodado de la urbe) con el permiso temporal de estadía del vehículo (sería como la visa turista de tu coche) y la reserva del barco. Allí tenés que informar conforme vas a sacar tu carro del país vía marítima.

Y mientras se comienza a generar el expediente, toca tramitar el ingreso del vehículo al puerto. Para ello fuimos a las oficinas de la Sociedad Portuaria de Cartagena con la documentación de origen del vehículo y la reserva del barco, ellos comprueban la fecha de llegada del barco y en base a ello te dicen día y hora para nada menos que dejar el vehículo en el parking del puerto (vale decir que se paga por cada día laborable de estacionamiento como “depósito”, por eso conviene cuadrar cada detalle), todavía falta llevar a cabo un procedimiento importantísimo.

Ahora sí, se siente la adrenalina a flor de piel: llegó el día de que la Baldufa se quede en el puerto, un oficial de la DIAN (la aduana de Colombia) corrobora que es el coche que consta en los papeles, con esta verificación ellos terminan de generar el expediente de reexportación y te dan el documento conforme a lo pedido. Un detalle importante: para ingresar al puerto hay que seguir el protocolo de vestir pantalón largo, calzado cerrado y además pagar un seguro que te proteja ante cualquier eventualidad (excepto que tengas un seguro de viaje).

Papel de exportación en mano, aún falta concertar otra cita dentro del puerto: con la unidad de antinarcóticos para hacer la inspección del vehículo justo antes de que suba al barco. Si el buque llega por la tarde, la inspección se realiza por la mañana, y si el barco llega a la mañana, se lleva a cabo en la tarde del día anterior. Firmás un documento conforme te hacés responsable de cualquier sustancia extraña que encuentren dentro del coche, y te ponen un sello con la hora para la revisión.

Así la dejábamos en el puerto de Cartagena

La inspección puede ser más, o menos exhaustiva: te hacen sacar cuatro cosas o te pueden desmontar las cubiertas. En nuestro caso fue un tanteo superficial, pero sabemos de historias donde se tuvo que hasta desinflar cada neumático. Se verificó que no había rastro de “nada raro” y paso seguido pusimos los precintos (comprados con antelación gracias al asesoramiento de Ana, nuestra gestora). Cada precinto de seguridad tiene un valor de 7 mil pesos colombianos, y nosotros los pegamos en cada abertura de la kombi, salvo la puerta del conductor.

Recomendamos sobre todo para el envío en ro-ro, que todo quede lo más cerrado y aislado posible. Nosotros pusimos candados interiores en las puertas del portón lateral y trasero, hicimos una separación de madera entre la cabina y el furgón, y Xavi salió por la ventanilla del costado, dejando todo cerrado, de manera que la única forma posible de abrir la parte de atrás, fuera (teóricamente) rompiendo la madera. Además dejamos instrucciones para conducir a la Baldufa con cariño escritas en castellano, inglés y francés. Ahora sí: entregamos las llaves.

-En caso del contenedor diríamos que la inspección se realiza de la misma manera, pero es uno mismo quien ingresa el vehículo sin entregar las llaves y lo que se precinta es el contenedor)-

Pegatinas y precintos

Una vez que la Baldufa subió al barco, pagamos. La operación se puede realizar cara a cara en la oficina de la naviera con cash en mano, o haciendo una transferencia a través de un número de cuenta. Optamos por la segunda opción, nos resultó más segura y nos ahorramos el estrés de andar por el centro de Cartagena con tanto efectivo en el bolsillo. De todas maneras, los términos y formas de pago dependen del trato antes realizado, hay empresas de transporte que cobran cuando la carga llega a destino.

Volviendo al papeleo, el documento más importante a partir de ahora es el BL, “Bill of Landing”. En castellano, la guía de carga, un impreso otorgado por la naviera que resulta imprescindible para cuando toque retirar el vehículo en el puerto de destino. Dataso: la web de Höegh Autoliners  te permite saber a qué barco se subió el vehículo ingresando el número del chasis o del BL en la sección “mycargo”. Pero paciencia, la información no se actualiza de manera simultánea, supimos con precisión en qué barco iba la Baldufa a los dos días de que hubiera zarpado.

Bendito internet. Así como es posible hacer el seguimiento de un envío por correo, también podés rastrear en tiempo real la posición del barco. Marinetraffic es la web que te permite saber dónde está el barco, y lo conseguís ingresando el nombre del mismo. La Baldufa fue a bordo del Höegh Sidney hasta Tánger, y después de una escala que se prolongó 15 días, continuó viaje en el Pearl Ace. Además de seguir el trayecto que realiza el barco, te enterás del programa de fechas que lleva: como cuándo sale de un puerto, y las fechas estimadas para que llegue al siguiente.

Para que quede claro lo de las webs:

Höegh Autoliners es para verificar que la carga está en el barco

Marinetraffic, para realizar el seguimiento

Apartado especial para quienes vuelven a casa después de haber vivido en el extranjero.

Como Xavier es de nacionalidad española, lo último que hizo antes de subirse al avión fue solicitar la baja consular conforme había residido en Santiago de Chile a lo largo de tres años; y una vez aterrizado en Barcelona, actualizó su domicilio en el ayuntamiento del pueblo. Entonces, con la baja consular y el empadronamiento (además del pasaporte y otros documentos que acreditaban su vida laboral del otro lado del hemisferio) se dirigió al Departamento de Migraciones ubicado en Passeig Sant Joan al 189 para que le dieran el certificado de emigrante retornado.

Desembarco en Barcelona

Maritrans, la naviera de Colombia, nos asesoró con la empresa marítima Marmedsa en España, y  Jordi, un agente de aduanas de esta última se encargó de llevar a término los trámites de importación del vehículo. La documentación necesaria: el BL, la baja consular, el empadronamiento, el certificado de emigrante retornado, el contrato de compra-venta del coche (con una antigüedad mínima de 12 meses), más un poder simple otorgado por Xavi. Todo esto para importar la kombi de manera definitiva y ahorrarnos los impuestos. En el caso de que la importación se hiciera sin haber residido en el lugar de origen del coche, se paga el IVA más el 10 por ciento sobre el valor comercial del vehículo.

Nos hacen saber que la Baldufa ya está en el puerto de Barcelona, pero en el “canal rojo”, esto quiere decir que desean revisar la carga. Coordinamos una fecha, agente de aduana de por medio, para que la pasen por el scanner, la guardia civil es quien realiza esta operación. Pasamos la prueba, miraron tres cosas, y la furgo volvió al puerto, todavía faltaban unos documentos.

Después de cuatro días, Jordi nos dice que ya tenemos el DUA (documento único administrativo) que informa y da registro de la importación del vehículo, más el levante de importación. Traducción: ya podemos ir al puerto en busca de la Baldufa, eso sí con un seguro previamente contratado para circular de manera regular en territorio europeo, estamos felices, lo hemos conseguido.

Después de dos meses, el reencuentro con la Baldufa justo el día que cumplí 30 años. Coincidencia o sincronización?

¿Cómo sigue? Te dan 30 días para circular con la matrícula extranjera (porque lo hacemos como residentes, si sos turista es diferente), en ese plazo tramitás la matrícula provisional. Pedimos turno vía internet en la dirección general de tráfico, y fuimos a la cita con los siguientes documentos: contrato de compra-venta, el padrón de la kombi (tarjeta verde en Argentina), la inspección técnica de Chile, el permiso de circulación de Chile, la baja consular y el DUA. Bravo, nos entregan el número de la patente provisional, toca imprimir las placas, los gastos y los trámites siguen, nos quedan dos meses para conseguir la matrícula definitiva.

Por lo general la mayoría de los coches cuentan con un certificado de conformidad europea, es decir una equivalencia de la ficha técnica. Pero como en nuestro caso se trataba de una kombi Volkswagen del ’91 (sí de 1991, porque la volkswagen de Brasil fabricó este modelo hasta el 2013), tuvimos que dar con un Ingeniero Industrial que nos hiciera una ficha técnica reducida. Pep, el ingeniero, se detuvo en las siguientes observaciones: el motor, las cilindradas del motor, la distancia entre ejes, las medidas del vehículo, el número de chasis (que en el caso de España se exige que esté troquelado en el chasis), más otros aspectos de lo que poco entendemos. Además incluyó que los muebles estaban instalados para vivienda, y que contaba con tomas de electricidad.

Es que nos tocaba pasar otra prueba, la temida inspección técnica vehicular. Fuimos con la ficha técnica reducida, los papeles de la matrícula provisional, la baja consular, el empadronamiento, y todos los documentos de Chile pertinentes a la Baldufa. Resuelto el papeleo, siguieron las exámenes, el resultado: tres fallos graves a reparar, más otros leves. Te dan 15 días para hacer una segunda revisión sin costo, por lo que pusimos manos a la obra para reparar lo señalado. Volvimos cruzando los dedos, y cual resultado que solo parece posible con un puñado de magia: aprobamos, ya tenemos ITV para transitar tranquilos y una ficha técnica oficial.

Por último, con turno previamente pedido, fuimos a la agencia tributaria (el equivalente de la AFIP en Argentina) con toda una serie de papeles imaginables: baja consular (tiene que tener una  antigüedad máxima de tres meses), empadronamiento, ficha técnica, y el importantísimo formulario modelo 06 que justifica la excepción de pagar impuestos por el cambio de residencia. La agencia tributaria emite un documento conforme te salvaste de los impuestos, y con ese papel vas a tránsito otra vez con la ficha técnica que te dieron en la itv más lo pertinente al vehículo del país de origen (contrato compra venta, inspección técnica de Chile, el permiso de circulación de Chile). Y es así que después de toda la seguidilla de pasos hechos, más todos los kilos de convicción que se carga el Xavier, nos dieron la matrícula definitiva. Bravo!

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