Vuelta Express al Lago Ranco

Futrono fue nuestro punto de partida para dar la vuelta perímetro en Lago Ranco, ubicado en la Región de los Ríos y posicionado como el tercero más grande de Chile. El origen de su nombre en mapudundún, rew-co (agua con oleaje), se debe a las olas que se dibujan en él, teniendo en cuenta que dado su dimensión se dibuja un falso horizonte desde la orilla. En medio del lago emerge la isla Huapi, que cuenta con su propia red de carreteras en una longitud de casi 5 km. Desde Futrono zarpan barcazas para acceder a ella pero por los 10 minutos de “mandra” en la cama y la meteorología (cielo amenazante y llovizna) no alcanzamos a embarcar.

Dimos comienzo al día y a la ruta, con un cañadón esculpido en roca. No sólo era sorprendente verlo, sino que dado el nivel de agua de finales de febrero se podía caminar por sobre las rocas pulidas y apreciar de cerca el trabajo que había obtenido el fluído con el paso del tiempo.

Continuamos el camino entre verdes intensos y por una ruta que alternadamente se acercaba y se alejaba de la costa. Llegamos al sector de Llifén, una pequeña aldea que alojaba los últimos bañistas de la temporada en su playa. Como ya nos había pasado en otras ocasiones, la temperatura cálida del agua nos descolocaba.

Seguimos adelante desviándonos unos km del circuito principal para conocer el lago Maihue, el que se ubica al este del lago Ranco y ofrece un ambiente más agreste. Lo reseguimos hasta encontrar una pequeña bajada gratuita a la costa (por lo general, los campings y/o cabañas que pueblan la orilla mantienen cercado su superficie privando el acceso al borde del lago). Almuerzo de lujo en nuestra mesa plegable frente al lago y retomamos la ruta para encarar el tramo final del circuito.

A partir de aquí la ruta se adentra en la tierra y el lago se pierde de vista hasta llegar al primero de un conjunto de miradores que culminan en la localidad homónima al lago. Desde los miradores más orientales se puede observar la Península Illahuapi”, y a medida que nos acercamos al final del recorrido,en el centro del lago, aparece la Isla Huapi .

Llegamos a Lago Ranco (localidad) que nos alojaría por esa noche con una sorpresa: la celebración de cierre de temporada. Espectáculo pirotécnico, feria costumbrista y concierto de una banda regional en vivo.

Todo esto lo descubrimos cuando en búsqueda de la oficina de turismo, y por la necesidad de encontrar un baño, dimos con Esther Navarro. Esther es artesana y una referente del canto mapudungún del municipio, tanto que fue convocada para el festival regional de Valdivia en representación de su localidad. Por si cabía duda en nuestros oídos de que fuera así, cantó una canción propia a capella para desvanecer a cualquiera que hubiera escuchado nuestra conversación.

Con termo lleno y mate en mano recorrimos el pueblo: calles que subían y bajaban con pendientes pronunciadas, una vuelta por el museo municipal para rescatar el tesoro que guarda la historia de los pueblos originarios; y una puesta de sol imperdible dio origen al primer time-lapse, (abajo el vídeo).

Y la fiesta costumbrista dio el remate con comida local, cervezas artesanales de Puerto Montt, Valdivia e incluso propias de la localidad para finalizar el colofón con los fuegos y el toke de blokesur 7monos.

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