El primer paso de los Andes

Después de unos días medio locos poniendo fin a nuestra estadía en Santiago de Chile emprendemos el primer viaje bajo nuestra nueva forma de vida nómada.

Dejando atrás los últimos ajustes mecánicos de la kombi, el maldito exámen de gases que nos hizo dar más vueltas que un trompo y dejar nuestro depto en estado impoluto podemos decir que empezamos.

Salimos en dirección a Mendoza con una prueba de categoría para nuestra recién llegada casa rodante. El primer obstáculo a superar es ni más ni menos que la gran Cordillera de Los Andes, la que si todo sale bien superaremos a través del paso  Los Libertadores con una altitud máxima de 3200 m.s.n.m. junto con los impresionantes y temidos Caracoles.

El camino empieza a abrirse ante nosotros y los km caen uno tras otro a la velocidad del paisaje; una velocidad a la que debemos acostumbrarnos para sobrevivir y gozar al 100% de lo todo lo que vamos girando.

Pronto nos encontramos con el primer cambio de pendiente importante, la Cuesta de Chacabuco nos pone en un abrir y cerrar de ojos en nuestro lugar con un cambio de velocidad que pasa a ser más de paseo,2ª marcha y poco más de 20 km/h…piano piano nos repetimos, mientras en nuestro interior sufrimos de pensar que todo el viaje vaya a ser a esta velocidad y convertirse en el Paso de la Cordillera más lento de la história.

Pasados unos km el desnivel afloja y tanto nosotros como nuestra compañera de viaje suspiramos, respiramos tranquilos y relajados. La ruta nos guía y poco a poco nos adentramos en la cordillera rodeados de rocas de medidas descomunales y un hilo de agua que remarca el fondo del valle por el que prosigue nuestra escalada. Todo esto continua a una velocidad que no supera los 60 km/h, no vaya a ser que nos perdamos algún detalle de lo que vamos dejando atrás.

En aproximadamente una hora llegamos al inicio del reto,”Los Caracoles”. De nuevo la pendiente empieza a acentuarse y los síntomas de la altitud se hacen presentes en el ahogo del motor que de a poquito anda cada vez más apurado. La cantidad de autos, micros y camiones que nos adelantan crece de forma considerable y es que volvemos a andar de paseo…2ª,20 km/h y el motor ahogándose.

Llegado el punto en que la 1ª pasa a ser nuestra marcha de andanzas decidimos poner en práctica los consejos de nuestro mecánico para conseguir un poco de aire para el motor. Balizas, banquina, freno de mano y al portón del motor. Desconexión del filtro de aire y arranque de nuevo, como un Alikal para la resaca que te elimina todos los males, así reacciona la kombi!

El sonido del motor cambia y si es cierto que la velocidad no aumenta mucho, el esfuerzo del motor y el sufrimiento de los tres empieza a atenuarse. Desde acá nos queda un ascenso de aproximadamente 1000 m en 29 curvas cerradas, muy cerradas y unos cobertizos con mucha pendiente. 

Esta es la prueba de fuego, si pasamos este pedacito ya estaremos listos para dejar Chile y entrar a Argentina. Dicho y hecho, en poco más de 1 hora a velocidad de running llegamos a la entrada del Túnel Cristo Redentor y lo más es que a partir de este punto la ruta va en bajada.

De acá solo nos queda el tedioso trámite aduanero para estar legalmente en territorio argentino. Eso no es tan fácil con la kombi cargada hasta el moño con todas nuestras pertenencias.

La primera recompensa es un lomito que nos da la bienvenida y nos recuerda desde el primer contacto que la gente pasada la cordillera es de otra forma mucho más agradable y amigable que en la gran ciudad.

Después de disfrutar del almuerzo más merecido del día y un tiempo de espera menor al que esperábamos encontrar empezamos a hacer los trámites, paso 1, paso 2, paso 3, ep! No podía salir todo perfecto. Después de papeleos, unos mates de espera y de la buena predisposición del personal aduanero nos encontramos habilitados para continuar el camino, el segundo reto superado!

Ahora si es cuestión de tiempo llegar a nuestro destino.

Retomamos la marcha y lo hacemos de forma ligera grácias a que la montaña nos empuja hacia el llano. Los km empiezan a caer cada vez más rápido y de la misma forma que el sol se esconde tras la cordillera dejando pas a una noche clara que nos acompañará en el último tramo del trayecto.

Sin pensarlo llegamos al enlace con la RN40, poco después doblamos por “Paso” y ya en este punto tenemos la sensación de haber llegado. Recordamos los viajes transandinos en “la petita” y como quando alcanzabamos este punto esta sinónimo de estar en casa.

Ahora de nuevo repetimos la sensación en nustra nueva acompañanta, la kombi.

5 minutos más y nos plantamos ante el portón de los papás de Carla, ahora sí! Llegamos y estamos vivos para contarlo así que solo queda disfrutar de la familia y los amigos de Mendoza durante unos días y agarrar energía para retomar la ruta hacía nuesvos destinos.

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